Cómo estructurar una semana de entrenamiento
Armar una semana de entrenamiento no es apilar kilómetros: es ordenar el esfuerzo para que cada corredor mejore sin quebrarse. La regla base es simple: a un día duro le sigue uno fácil. Esa alternancia es la que permite que el cuerpo asimile la carga y llegue entero al fin de semana.
El esqueleto de la semana
Una semana típica para un corredor amateur combina dos sesiones de calidad (series o ritmo controlado), dos o tres rodajes suaves y un fondo largo el fin de semana. El resto son días de descanso o trote regenerativo. No hace falta más: el descanso es parte del entrenamiento, no una pausa de él.
La progresión semanal debería ser gradual. Subir el volumen un 10% por semana es una guía conservadora pero efectiva. Cada tres o cuatro semanas conviene bajar la carga para consolidar lo ganado: es la famosa semana de descarga.
Adaptar, no copiar
Ningún plan sirve igual para todos. Un corredor que recién arranca necesita más días fáciles y menos volumen; uno experimentado tolera más calidad. Lo importante es escuchar las señales —sueño, ánimo, molestias— y ajustar antes de que aparezca la lesión.
Con Deportiva podés crear el plan de la semana, asignarlo por grupo y que cada corredor lo vea en su celular, sin planillas ni mensajes sueltos.